Desde la madrugada que no para de llover.  A eso de las 3 y pico me levantó el sonido de la lluvia y tuve que salir volando de la cama para guardar toda la ropa tendida en el balcón. Se mojó un poco pero debe secarse en unas cuantas horas...pense.  Por culpa de la lluvia deje mi bicicleta, que alguna vez fue anaranjada, en casa y fui caminando hasta la estación del bus que me lleva hasta el metro. Pero como ultimamente ando de mala suerte, no tenía cambio para el boleto, así que tuve que comprar un bendito café Boss en la máquina expendedora al lado de la estación del bus. Para ser sincero, el café Boss es uno de los que menos me gusta, es muy amargo y aguado, las pocas veces que lo he tomado siempre me ha dejado una sensación de café incompleto, de que he tomado algo pero que no ha sido café...es una sensación rara...creo que hasta una Coca Cola me hubiera caido mejor por la mañana.

Puse la lata del Boss en mi mochila y fui a tomar el autobus que hoy llegó repleto como una lata de sardinas, extraño...una lata de café dentro de una lata de sardinas...¿no? . En la foto, la lata de café esperando a la lata de sardinas con lluvia de fondo.  Pero lo que me llamó la atención hoy fue que a pesar de estar tan lleno el omnbus, el contacto físico entre los pasajeros (no sardinas) era minimo. La gente sentada basicamente duerme o se hace la dormida para no ceder el asiento a alguna persona que lo necesita. Este estar durmiendo siempre en los medios de transporte es algo muy tipico de la cultura japonesa. En mi país si te quedas dormido puedes despertar sin billetera (cartera) o sin alguna otra cosa. En una sociedad segura toda la gente duerme, en una sociedad como la de mi país natal todos esperarian que se durmiera el primer tonto y...Bueno,pero aquí va el café aguado de hoy que no es nada tonto...es un señor Boss.